LESBOFEMINISMO: La lucha que el patriarcado quiso silenciar

 


Por Ingrid Barón

En el imaginario popular, el feminismo es visto como una lucha de todas las mujeres contra las inequidades de género. Sin embargo, las complejidades de este movimiento han dado pie a una diversidad de enfoques, algunos de los cuales buscan transformar la sociedad de una forma tan radical que incomodan no solo al patriarcado, sino incluso a ciertos sectores del feminismo y del activismo LGBTIQ+.

 El lesbofeminismo es uno de estos movimientos, emergido en México en la segunda mitad de los años 70, este movimiento no se limitó a la liberación sexual o a la búsqueda de derechos civiles más bien nació como una lucha por la emancipación total de las mujeres, criticando al patriarcado y sus múltiples formas de dominación, al mismo tiempo que cuestionaba la estructura heteronormativa del propio feminismo.

Un Movimiento de Raíz Radical

Yan María Yaoyólotl y otras pioneras lesbianas feministas de México no buscaban simplemente ser reconocidas dentro del movimiento LGBTIQ+  ni conformarse con una visibilidad marginal en el feminismo hegemónico de su época. Por el contrario, el lesbofeminismo fue concebido como una propuesta radical para derrocar las estructuras de poder del patriarcado, que desde hace miles de años relegan a las mujeres a roles de esclavitud y sumisión. El lesbianismo feminista, a diferencia de los movimientos de liberación sexual, no estaba interesado en ser incluido en los cánones de diversidad de una sociedad patriarcal; su objetivo era abolir las bases de esta sociedad.

Esta postura de oposición directa le otorgó al lesbofeminismo un carácter único las lesbianas feministas mexicanas consideraban que su lucha no era solo una cuestión de identidad sexual, sino una subversión política que atacaba al patriarcado en su núcleo. Mientras el feminismo liberal luchaba por reformas de  derechos laborales, mayor presencia política, educación, el lesbofeminismo veía estas demandas como insuficientes. Según este movimiento, mientras existiera el patriarcado, los logros feministas serían meras "migajas" que el sistema otorgaba para calmar a las mujeres.

La Rebeldía dentro del Movimiento Feminista

Al interior del movimiento feminista, las lesbianas feministas enfrentaron una resistencia inesperada. Las feministas “heterocentristas” rechazaban el lesbianismo como una opción política legítima dentro de la lucha, y lo veían como un desvío de los objetivos “universales” del feminismo, esta exclusión llevó a las lesbianas feministas a formar sus propias organizaciones, no para separarse del feminismo, sino para criticarlo desde dentro y exigir su derecho a plantear la abolición de todas las instituciones patriarcales, incluida la heterosexualidad obligatoria.

El lesbianismo feminista postulaba la consigna de que “el feminismo es la teoría y el lesbianismo la práctica”. Para ellas, la heterosexualidad era no solo una orientación sexual, sino un pilar de la estructura patriarcal: la familia nuclear y el matrimonio, instituciones base del patriarcado, perpetúan roles de género opresivos, y mantienen a las mujeres dependientes de los hombres. Así, el lesbofeminismo planteaba un cambio mucho más profundo, uno que cuestionaba el marco familiar y rechazaba cualquier sistema que institucionalizara las relaciones de género como jerárquicas.


Distanciamiento del Movimiento LGBTIQ+ y Crítica al "Generismo"

A finales de los años 80 y principios de los 90, el panorama del activismo empezó a diversificarse, y términos como "gay" y "LGBTIQ+" comenzaron a tomar fuerza en el ámbito internacional. Sin embargo, el lesbofeminismo mantuvo su distancia, argumentando que el activismo gay, en su mayoría masculino, estaba contaminado por la misma misoginia que el patriarcado.

La crítica del lesbofeminismo se dirigió también al concepto de "perspectiva de género". Este término, que intentaba ser una categoría inclusiva para combatir la desigualdad, era para las lesbianas feministas un discurso que desdibujaba las diferencias de opresión y diluía la lucha de las mujeres como grupo social específico. En lugar de hablar de "género", el lesbofeminismo insistía en hablar de opresión de las mujeres, puesto que las mujeres, independientemente de su orientación sexual, siguen siendo el grupo subordinado en el patriarcado.

Una Visión Radical de Justicia Social

El lesbofeminismo mexicano no solo cuestionó las estructuras patriarcales, sino también el sistema económico y político que las sostenía. Las lesbianas feministas denunciaron cómo el patriarcado se entrelazaba con el capitalismo y el colonialismo para explotar a las mujeres, especialmente a las mujeres pobres y a las de origen indígena o afrodescendiente. Estas mujeres enfrentaban no solo el patriarcado, sino también el racismo y el clasismo. El lesbofeminismo, por lo tanto, se posicionó como un movimiento internacionalista, anti-racista, anti-capitalista y anti-colonialista.

Lesbofeminismo en la Actualidad: Necesidad de su Voz Radical

Hoy, en un mundo donde los derechos LGBTIQ+  han ganado cierta visibilidad y donde el feminismo parece estar más presente que nunca, la voz del lesbofeminismo sigue siendo crucial y disidente. Si bien el activismo LGBITIQ+  ha alcanzado derechos importantes, como el matrimonio igualitario, la perspectiva lesbofeminista sostiene que estos avances benefician a un sector minoritario y no abordan las raíces de la opresión patriarcal que afectan a la mayoría de las mujeres del mundo. Para el lesbofeminismo, el problema de fondo sigue siendo un sistema de poder que subordina a las mujeres, y que bajo un ropaje neoliberal adopta discursos inclusivos que, en realidad, perpetua el patriarcado.

Actualmente, el lesbianismo feminista se enfrenta a una nueva embestida: los discursos posmodernos y queer, que, según denuncian las activistas lesbofeministas, intentan borrar a las mujeres como sujeto político. Estos discursos, dicen, desvían el enfoque de la lucha contra el patriarcado, promoviendo en su lugar una diversidad sexual y de género que deja intactas las estructuras opresivas que mantienen a las mujeres en condiciones de violencia y explotación.

 

Un Llamado al Reconocimiento y a la Acción

El lesbofeminismo es una llamada radical que recuerda que la lucha contra la opresión patriarcal no puede comprometerse con reformas parciales o discursos diluidos. Este movimiento, surgido de la necesidad de las mujeres de ser libres, representa una voz de resistencia que reclama un cambio de raíz. Frente a los avances aparentes que favorecen solo a unos pocos, el lesbianismo feminista exige una transformación que beneficie a todas las mujeres, y su mensaje de justicia radical sigue siendo una amenaza para un patriarcado que, aunque disfrazado de modernidad, aún oprime a millones.

En un mundo donde las opresiones se camuflan cada vez más, el lesbofeminismo persiste como recordatorio de que la verdadera liberación de las mujeres requiere de una lucha constante y sin concesiones.


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