Mujeres de la Diversidad Sexual vs Salud Sexual y Salud Reproductiva: Rompiendo Barreras para el Acceso Igualitario

por: Dip Ingrid Barón 

Activista de DDHH LGBTIQ+ y Genero

La salud sexual y la salud reproductiva es un derecho humano fundamental que garantiza a todas las personas la posibilidad de tomar decisiones informadas sobre su cuerpo, su sexualidad y su reproducción. Sin embargo, para las mujeres de la diversidad sexual, el acceso a estos servicios sigue siendo un desafío constante, marcado por la discriminación, la invisibilidad y la falta de políticas inclusivas que respondan a sus necesidades particulares. Porque si bien existe la inclusión normativa en la palabra “personas y humanos”, el derecho y el sistema jurídico en su pretensión de ser neutral y objetivo,  esta impregnado de todas las ideas hegemónicas sobre la sexualidad, el sistema sexo genero, en síntesis del sistema patriarcal colonial.


Invisibilización en los Servicios de Salud

Las mujeres lesbianas, bisexuales y población trans enfrentan una Invisibilización que afecta su acceso adecuado a la atención en salud sexual y reproductiva. La mayoría de los sistemas de salud están diseñados en torno a la idea de la heterosexualidad normativa, lo que deja de lado las realidades y necesidades de las mujeres de la diversidad sexual.

Por ejemplo, las campañas de prevención y salud sexual suelen centrarse en mujeres cisgénero heterosexuales, ignorando las relaciones sexuales entre mujeres o las necesidades de las personas trans. Esto genera desinformación y falta de atención adecuada, ya que muchas mujeres diversas evitan acudir a consultas médicas por temor a ser discriminadas, humilladas o maltratadas.

 

Acceso a Métodos Anticonceptivos y Prevención de Enfermedades

En muchos países, los servicios de salud no están capacitados para abordar correctamente las prácticas sexuales entre mujeres. Esto incluye la falta de acceso a métodos de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) adaptados para mujeres que tienen relaciones con otras mujeres. Se tiende a asumir que, debido a que no existe un riesgo de embarazo, no necesitan estos servicios. Sin embargo, las mujeres diversas están expuestas a ITS y, en algunos casos, son excluidas de las campañas de prevención o de información sobre salud sexual.

En el caso de las mujeres trans, la falta de conocimiento en temas de salud reproductiva puede ser aún más crítica. Muchas veces se les niega el acceso a tratamientos hormonales adecuados o se les omite información sobre los efectos de los tratamientos hormonales en su salud sexual y reproductiva.

 

Salud Reproductiva: Un Derecho Universal

La salud reproductiva no debe limitarse a la capacidad de gestar o no gestar, sino a la autonomía sobre los propios cuerpos. Las mujeres de la diversidad sexual tienen el derecho de acceder a procedimientos como la inseminación artificial o la fertilización asistida, que en muchos lugares todavía se restringen o se niegan a las mujeres que no cumplen con el modelo tradicional de pareja heterosexual.

Además, la discriminación estructural y cultural en los servicios de salud reproductiva también afecta a la población trans, quienes no siempre reciben atención médica adecuada en cuanto a sus necesidades de salud reproductiva. Los prejuicios, combinados con la falta de formación en los profesionales de la salud, crean barreras importantes para que estas mujeres puedan acceder a servicios esenciales.

 

Violencia Institucional y Estigma

Otro obstáculo importante es la violencia institucional que enfrentan estas mujeres. El trato discriminatorio y humillante por parte del personal médico, sumado al estigma social, genera un ambiente hostil que aleja a muchas mujeres diversas de los centros de salud. El miedo a ser maltratadas o a que se les niegue el servicio es una realidad que afecta a su bienestar y calidad de vida.

Este tipo de violencia se ve agravado por la falta de leyes que protejan de manera integral a las mujeres de la diversidad sexual. Aunque en algunos países se han logrado avances significativos en el reconocimiento de los derechos LGBTIQ+, la salud sexual y reproductiva sigue siendo un ámbito donde los derechos de estas mujeres no están plenamente garantizados.

 

El Camino Hacia la Inclusión

Es fundamental que las políticas de salud se adapten a la diversidad sexual, asegurando que las mujeres lesbianas, bisexuales y trans tengan acceso a servicios de salud sexual y salud  reproductiva sin discriminación. La inclusión comienza por reconocer las particularidades de cada grupo dentro de la comunidad diversa y formar a los profesionales de la salud para que brinden una atención informada, respetuosa y libre de prejuicios.

Para superar los prejuicios, los curricular de las carreras profesionales relacionadas con la salud, deben adecuarse a los tiempos del siglo XXI, los prejuicios se fundan principalmente en los sistemas de dominación patriarcal, colonial-racista y la sociedad clasificada en clases sociales, que dan origen a humanos jerarquizados, otros desprovistos de humanidad, así como a sistemas caracterizados por su  visión y practica restrictiva de la sexualidad como un derecho, como  ejercicio de autonomía y placer, no solo en relación a la reproducción humana.

Los programas de salud pública deben ampliarse para incluir campañas de prevención que aborden las relaciones sexuales entre mujeres y las realidades de las mujeres trans. Asimismo, los derechos reproductivos deben ser garantizados para todas las mujeres, sin importar su orientación sexual o identidad de género.

Superar la discriminación y la violencia heteronormada en los sistemas de salud, un reto urgente para iniciar el camino al cambio y la transformación, de el sistema de salud publica del pais.

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